En muchas ocasiones, empleamos un gran esfuerzo y energía en intentar cambiar aspectos de nosotros mismos que creemos que nos dificultan alcanzar nuestros objetivos. Aceleramos nuestro ritmo para llevarnos cuanto antes a otro lugar. Sin embargo, ¿qué crees que sucede si, en lugar de modificarlos, probamos a comprenderlos? ¿Qué implicaciones conlleva dicha comprensión?

Una persona muy cercana descubrió que era altamente sensible (PAS) al leer este artículo que yo había escrito. Ahora, cada vez que nos vemos, me pregunta: “¿Cómo no me lo dijiste antes?” La entiendo. El identificarse como PAS le ha cambiado, no tanto la vida como su posicionamiento ante la vida. Ahora disfruta de la tranquilidad que le ha dado comprender muchos aspectos de sí misma que antes identificaba como “cosas raras”.

Entiendo que se cuestione (me cuestione) por qué no lo supo antes. “Mi vida hubiera sido mucho más feliz antes y me habría ahorrado muchos momentos de sufrimiento” debe de pensar. Y no le falta razón. Comprender tranquiliza, nos aleja de la sensación de estar habitados por un extraño. Nos da serenidad y nos permite disponer de la energía que antes empleábamos en mantener bajo vigilancia a esa parte en la sombra. Comprender es una pulsión vital asociada al ser humano que nos permite tomar consciencia de algo e integrarlo en nosotros mismos.

Entonces, si sospechaba que esta persona podría ser PAS, ¿por qué no se lo dije? Por la misma razón por la que no practico el outing (sacar a alguien del armario, es decir, desvelar su orientación sexual cuando prefiere no visibilizarse), evito atribuir el eneatipo del eneagrama aunque me lo pida la propia persona, ni hago cualquier otro tipo de dictámenes sobre los procesos internos de las personas con las que me relaciono (la famosa frase: “a ti lo que te pasa es que…”). Son cuestiones que pertenecen al espacio íntimo de cada persona y solo ella está en disposición de decidir si quiere compartirlo con el entorno.

Por otro lado, actitudes de este tipo suponen entrometerse en el ritmo de evolución de cada persona. Los pasos de cada uno en su desarrollo son únicos y están acompañados de una sincronía propia que solo uno conoce. Nos encontramos lo que nos tenemos que encontrar en el momento en el que nos corresponde, únicamente cuando estamos preparados. Además, la comprensión tiene un impacto más significativo para el individuo, en la medida en que se trate de un hallazgo realizado por sí mismo más que de una revelación del exterior.

Esta actitud se manifiesta en el ámbito de la terapia gestalt, cuya finalidad es que la persona que acude a consulta desarrolle la responsabilidad de sí misma y sus acciones. De esta manera, el terapeuta no se coloca en un plano de superioridad, de maestro aleccionador, sino en la de un acompañante que facilita el camino del descubrimiento en el momento adecuado.

Hay verdades que no pueden ser reveladas, más que a condición de que sean descubiertas” dice Nawal, el personaje protagonista de la obra de teatro Incendios de Wajdi Mouawad. Esas verdades son las que atañen a la esencia de cada persona. Comprenderlas entraña un gran valor. En realidad, son dos valores. El primero es el valor, como acto de valentía, que supone acercarnos a esa parte desconocida de nosotros mismos que, en ocasiones, tanto miedo nos da. El segundo es la valía personal que adquirimos en forma de bienestar al integrar aquellas partes que antes nos resultaban tan ajenas, tan extrañas, y aceptarlas como nuestras.

Si quieres profundizar en esta u otras cuestiones, puedes contactar a través de hola@abriendopuertasterapia.com.

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